LA TRAGEDIA GRIEGA SEGÚN PIER PAOLO PASOLINI

Por Carlos Giménez Soria

 

Breves apuntes biográficos sobre Pier Paolo Pasolini.

 

Pier Paolo Pasolini es recordado hoy en día –30 años después de su desaparición– como una figura controvertida que se impuso con una ideología muy personal entre el núcleo de intelectuales de la Italia de la posguerra. Como artista, desarrolló una prolífica labor en casi todos los campos de las artes narrativas, alternando la poesía con el cine, el periodismo con el ensayo y el teatro con la novela.

 

La vocación poética fue el punto de partida de su carrera. Ya desde muy joven empieza a escribir versos en friulano, el dialecto natal de la tierra de su madre, y  su poesía alcanza su máxima expresión con la publicación de los libros de poemas Le ceneri de Gramsci (1957), La religione del mio tempo(1961) y Trasumanar e organizzar (1971).

 

Paralelamente da sus primeros pasos en otros ámbitos de la literatura con la redacción de ensayos –como Passione e ideología (1960)– y la inacabada novela Amado mío. Sus mayores éxitos como novelista los alcanza con Ragazzi di vita (1955) y Una vita violenta (1959), retratos de los suburbios de Roma y del subproletariado que lo habita.

 

Estos temas encontrarán su máxima expresión en imágenes en las dos primeras obras de Pasolini como cineasta, tras una larga dedicación a la escritura de guiones para otros realizadores. En Accatone (1961) y Mamma Roma (1962) se exponen los postulados fílmicos de la primera etapa cinematográfica de este autor. Sus películas muestran, en general, un interés por la sacralización del pueblo en oposición a la decadente burguesía y por un retorno al carácter sagrado del pasado histórico –ya sea mítico o religioso– que se plasma en la recreación de los grandes clásicos de la literatura: la tragedia griega, los Santos Evangelios o los textos de Giovanni Boccaccio, Geoffrey Chaucer, William Shakespeare y el Marqués de Sade.

 

Su intervención en todas las esferas de la cultura se completa con la publicación de su obra teatral íntegra y de la novela Teorema (1968), que, al mismo tiempo, es rodada como película. Pero el factor clave que determina los últimos años de su carrera es su nueva faceta de polémico periodista, desde donde critica  la vida política y los acontecimientos culturales, y platica sobre disciplinas académicas tales como la lingüística y la semiótica.

 

El carácter polémico que cobró su figura en ese momento pudo jugar un papel determinante en su muerte. Pasolini apareció asesinado a golpes en la madrugada del dos de noviembre de 1975, en circunstancias poco claras que han dado lugar a la hipótesis del crimen político como culminación a una larga persecución contra su persona.

 

La tragedia griega y la desacralización de la sociedad occidental moderna.

 

Pier Paolo Pasolini guarda una estrecha relación con los tres grandes clásicos griegos. Por una parte, fue autor de una traducción al italiano de La Orestíada, de Esquilo, tragedia que, en 1969, le sirvió de sustrato literario en su proyecto de rodar un film sobre África (Apuntes para una Orestíada africana). Por otra parte, rodó también dos películas basadas directamente en tragedias de Sófocles y Eurípides (Edipo, el hijo de la fortuna y Medea, respectivamente).

 

El origen de estos trabajos parece situarse en un interés del realizador por traer al presente textos del pasado haciendo especial hincapié en aquellos aspectos que guardan relación con lo sagrado. Este interés se centra, sobre todo, en la analogía que se puede establecer entre ese pasado histórico y el presente de la sociedad occidental y propone una reflexión sobre las bases mismas de una cultura que, en opinión de Pasolini, se había ido desacralizando con el paso del tiempo.

 

Una vez localizado ese carácter sagrado en los cimientos de nuestra cultura, lo que el cineasta plantea es una visión contemporánea de esos textos haciéndolos pasar a través de filtros muy específicos: el psicoanálisis y el marxismo, en el caso de Edipo, y la oposición entre prehistoria y sociedad moderna, en el caso de Medea.

 

El procedimiento de adaptación pasa por evitar la reconstrucción histórica de la época y recurrir a la transposición de la obra por analogía. Por lo tanto, el mito es utilizado aquí con un propósito interpretativo. Este rasgo se aprecia notablemente en la citada Apuntes para una Orestíada africana: en este film, Pasolini muestra a un grupo de estudiantes africanos, afincados temporalmente en Roma, imágenes rodadas en Tanzania con el fin de ambientar en el presente de aquel continente una película cuyo argumento sería la obra de Esquilo. La pregunta que dirige a los estudiantes es si encuentran alguna analogía entre lo que narra la obra griega y el pasado, el presente y las expectativas de futuro del continente africano.

Conclusiones

 

En resumen, podrían mencionarse tres características comunes a todas las adaptaciones fílmicas que Pasolini realizó a partir de textos de tragedia griega:

     

     1-  El tratamiento argumental de lo sagrado.

     2-  La referencia al pasado histórico de la sociedad occidental.

     3-  La decisión de no realizar reconstrucciones históricas.

 

Por consiguiente, estos rasgos sólo son comunes por completo a Edipo, el hijo de la fortuna (1967) y a Medea (1969-70). A través de la recreación ambiental de estas películas –de carácter africanista–, Pasolini trata de hallar una posible identificación, dentro del mundo actual, entre la Antigüedad clásica y los países tercermundistas que, hoy en día, conservan aún la pureza de su origen ancestral, motivo que Pasolini había dejado ya muy patente en sus Apuntes para una Orestíada africana.

 

De todos modos, algunas de estas características se pueden apreciar también en otras obras de Pier Paolo Pasolini que guardan relación con los pilares sagrados de la cultura occidental, como, por ejemplo, su particular versión cinematográfica de El Evangelio según San Mateo (1964). Sea como fuere, el legado pasoliniano se ha convertido con el paso de los años en un material apasionante para entender cómo uno de los intelectuales más importantes del siglo XX interpretó la cultura occidental moderna a la luz de su pasado histórico.

 

 

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